El ritmo es la compensación

1 noviembre, 2011
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El ritmo es la compensaciónEl ritmo es la compensación

Amigos del poder de la mente, cuántas veces se han preguntado si son felices.

Por mucho tiempo defendí este axioma: la felicidad sólo son momentos, vívelos y podrás decir, soy feliz. Yo lo comparo con pequeños destellitos a lo largo de un camino, pequeñas desviaciones de felicidad, un camino accidentado por momentos de euforia, a los que le sigue inevitablemente su contrario la tristeza, un constante ir y regresar en la marea de estados antagónicos.

Este fenómeno llevado al argot popular, quedaría más o menos explicado de esta manera: a un gustazo un trancazo, es decir, un intenso estado de alegría y gozo en el que casi tocas el techo, es precedido por un fuerte y profundo viaje a las profundidades de la angustia. Llegué a creerlo con tanta seriedad, que me lanzaba a disfrutar con masoquismo de la tristeza, porque de esta manera estaba garantizando un próximo estado de felicidad que recordaría por siempre, y vivía en constantes altibajos.

Luego alguien me dijo: en la medida que tus emociones sean más intensas, te desgastas y comienzas a envejecer.

La primera cana me hizo volver sobre mis pasos y comencé a tratar de disolver la separación entre estos dos estados, haciéndolos cada vez más cercanos y parecidos entre sí.

Con ejercicios de concentración, logré un estado donde ya no sabía si era llanamente feliz o entusiastamente triste.

Mis alegrías no eran tan intensas y mis tristezas no tan profundas para dejar huellas, una vida sin emociones que me garantizaría mediante la estabilidad una “eterna” juventud.

Para ello tenía que sacrificar muchas cosas, tenía que renunciar a los colores, bajarle su intensidad, y me movía por los tonos pasteles, mi existencia se había vuelto sonsa y mi relación con las personas, fría y distante.

Yo lo comparo con un estado de hibernación, donde sometes absolutamente todos los signos vitales y te concentras en existir única y exclusivamente, pero ¡y qué le voy a contar a mis nietos!, fue lo que me sacó del coma. Mi vida reducida a un letargo, evitando cualquier experiencia para no tener que sufrir un sobresalto y envejecer, ¡qué horror! me había obligado a una dieta de sentimientos sin prescripción médica.

Si bien es cierto que todo se mueve como un péndulo, la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda, los herméticos del antiguo Egipto y Grecia explican también que hay maneras de eludir sus efectos mediante el conocimiento y la fuerza del poder mental, y que este principio del ritmo se replica en todo el universo, es una ley universal de oscilación.

 

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3 Responses to El ritmo es la compensación

  1. Mmike on 20 marzo, 2012 at 6:55 PM

    Es interesante lo que comentas Patricia, pues si bien es cierto éste principio hermético tiene mucha razón, pero como mencionan en el Kybalion, los verdaderos maestros herméticos pueden eludir los efectos de éste principio y polarizarse siempre en el lado positivo… he pensadoi que ésto se logra manteniendo una actitud neutra en la oscilación hacia el polo negativo, tranquilidad y paz en los estados negativos pueden ser un rápido camino hacia la oscilacion de vuelta al estado positivo, ¿Que opinas al respecto?
    Saludos

  2. ariel arjona on 14 noviembre, 2011 at 2:29 AM

    y ahora

    ERES FELIZ????????????

    ja, ja, ja
    no importa
    solo bromeo

    claro que lo eres

  3. victor hugo on 8 noviembre, 2011 at 8:28 PM

    es cierto, la vida es equilibrada pero no se nota por que la noche es una apariencia de realizades oscuras que si la reducimos al sueño del ser humano, esta no se siente, y que por su inactividad profunda, hace sentir en el ser humano una sensación de relajo y profundidad; en otras consecuencia, su esto aplicamos a la vida diaria, los problemas, las triztesas, las melancolías, las derrotas son solo un actos temporal, que no necesitan reacción directa contra dichos males, sino un tipo de reacción diferente, o sea, una especia de doble esfuerzo en tu proyecto o acción inicial; dentro de esto, tales males serían una reacción natural a tu acción, cumpliendose así la dualidad de reacción y reacción. en otras palabras, el ser humano no tiene que reaccionar por ejemplo: por la fralta de trabajo, criticar al estado, sino mas bien, tratar de conseguir trabajo; ya que, si una persona se preocupa por criticar al estado por la falta de trabajo, estaría desviando su objetivo y retrazando su avance en dicho objetivo. “ya decia jesus, y alguien te da una cachetada muestrale la otra mejilla” ¡y sigue avanzando!

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