El poder de una mente consciente
Si alguien me preguntara que sería bueno para él, sabría inmediatamente la respuesta, pero alguien me preguntó a mí _¿ya sabes lo que quieres para tu vida? y respondí: _quiero ser feliz _ ¡ah! entonces lo que quieres es hacer las cosas bien me dijo. _¿Hacer las cosas bien? … y comenzaron mis interrogantes, ¿cómo puedo hacer bien las cosas?, ¿cual es la guía para saber que voy bien?
Y retomé mi antigua manía de preguntar y preguntar, pero esta vez, las preguntas iban dirigidas a mí, no tenía quien evaluara el valor de la pregunta formulada, esta vez nadie me diría que las preguntas tontas no tienen respuestas.
El valor que contenía la pregunta se lo daba la intención final, y mi intención era ser feliz haciendo las cosas bien y para ello, debía tener la mente calma y atenta, y comencé a ver un mundo de enseñanzas que se revelaba a través de las acciones de los otros, entonces comencé a creer que había algo que aprender de cada cosa que ocurría a mi alrededor, me puse atenta y sin rechazar actitudes positivas o negativas, me dispuse a mirar con quietismo laico, ataraxia moderada, atenta desatención.
Pude ver cómo la injusticia era solamente un resultado, no tenía razón de ser si no hubiera sido motivada, alguien le abrió la puerta. Mis sufrimientos comenzaron a cambiar de color, el negro se fue matizando con las respuestas grises que coloreaban un pasado más o menos cercano, en el que había cometido algún error, y me agarró una paz, me sentí tranquila de saber que todo podía cambiar y que el cambio estaba por ocurrir porque lo produciría yo misma, y esa sensación me hiso libre.
Me sentí tranquila de saber que había todavía cosas que aprender, y que todo conspiraría por generar ese conocimiento, si hacemos las cosas mal, entonces se producirán eventos u oportunidades para hacerlas bien.
Estos eventos al no ser generados conscientemente nos producen miedo y desilusión, porque son situaciones de sufrimiento y malestar. Pero cuando tienes una mente consciente de que tus malos actos son rectificados por situaciones de sufrimiento, llegas a la conclusión de que actuando conscientemente será la manera más inteligente de transitar por la vida, para ello el trabajo es duro y constante en la autocorrección personal.
Lo bueno es que si no lo hacemos no hay de que preocuparse, de todas formas aprenderemos con trastazos, a través del sufrimiento, pero la cuestión es aprender.



